quarta-feira, 16 de dezembro de 2009

En la escalada de la difusión del «atontamiento» colectivo, hemos llegado ahora a lo que se da en llamar «permisividad». Violencia, sexo, erotismo y toda clase de perversiones se han hecho materia de consumo habitual, incluso bajo pretextos psicoanaliticos. Curiosamente, quienes se pretenden «revolucionarios» reivindican estas prácticas como una conquista sobre los esquemas convencionales. Pero muy al contrario, tales procedimientos sirven sólo para crear nuevos fetiches y para hacernos cada vez más confusos, insensibles, incapaces de percibir la realidad: vivimos cada vez más frenéticamente de ilusiones. A medida que desfilan ante nuestra vista esas imágenes confusas, nos alejamos un poco más de la visión coherente de las cosas. Y así resulta fácil guiarnos, condicionarmos y orientarmos en la dirección que se desee.

Roberto Rossellini, Un espíritu libre no debe aprender como esclavo, 1977

3 comentários:

Anônimo disse...

¿Sale eso de la entrevista que le hicimos varios españoles en 1970 cuando rodaba aquí "Sócrate" o lo repitió varias veces? Haría39 años y medio, pero me parece oírselo decir en italiano...
Miguel Marías

Anônimo disse...

http://www.chronicart.com/cinema/chronique.php?id=11577

bruno andrade disse...

Esse trecho faz parte do texto que compõe o livro. Mas não duvido que ele falasse algo muito semelhante em uma entrevista.

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