sábado, 26 de maio de 2012

La alegría que puede sentirse viendo Holy Motors es la de, inconscientemente, celebrar la muerte de cinco años de «cine sarkozysta», un cine que aún sigue dando coletazos en Cannes, rodeando la película de Carax.

4 comentários:

bruno andrade disse...

– Al principio las cámaras pesaban más que nosotros. Luego se hicieron más pequeñas que nuestras cabezas. Ahora ni siquiera las vemos.

– Los macarras de extrarradio tampoco ven las cámaras de vigilancia, y eso no quiere decir que no sean conscientes de ellas. (…) Yo también me vuelvo paranoico. Por ejemplo, suelo creer que voy a morir algún día. (…) ¿Nunca te has planteado dejarlo? ¿Por qué sigues en esto?

Por lo mismo que empecé: por la belleza del gesto.

– Pero dicen que la belleza, en realidad, está en el ojo del que mira.

– Y entonces, ¿si ya nadie mira?


...

bruno andrade disse...

Carax ≠ Duchamp

Tiago Costa disse...

Tenho o Holy Motors para partilhar (com qualidade) se estiveres interessado, é só enviares-me o teu mail.

Tiago Costa

bruno andrade disse...

Poxa Tiago, agradeceria.

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