quinta-feira, 21 de janeiro de 2010

"Recientemente Benjamin Christensen exponía en un periódico de Copenhague unas cuantas reflexiones que se discutieron amargamente en medios cinematográficos. Sus opiniones eran más o menos las siguientes: « Parece que, en la actualidad, los cineastas de todo el mundo sólo piensan en volver a contar viejas novelas; el realizador debe escribir sus propios guiones; es preciso que, en el futuro, el creador de la película, es decir el realizador, como cualquier otro creador, manifieste en su obra su propia personalidad. »

Benjamin Christensen tiene razón respecto al primer punto: la adaptación de novelas es una etapa de transición que se debe superar rápidamente. Sin embargo, se equivoca sin duda en el segundo, ya que la misión del cine sigue siendo la misma que la del teatro: traducir los pensamientos de otros, y la misión del realizador consiste en la sumisión al escritor cuya causa sirve. Si el realizador tiene personalidad, ésta aparecerá en su obra: Griffith y Reinhardt son ejemplos de ello.

Contrariamente a la tendencia de seguir aislado, el cine necesita relacionarse con los espíritus fecundos que gravitan fuera de su esfera."

Carl T. Dreyer, Nuevas ideas en el cine, Politiken, 1 de janeiro de 1922

4 comentários:

Jesús Cortés disse...

No sé qué pensaría Dreyer de este comentario cinco años después cuando rodó "La passion de Jeanne d'Arc", tan distinta de su película "rusa", "Die Gezeichneten" de ese año.

bruno andrade disse...

Gostaria de saber como ele via esse comentário passados trinta anos e se preparando para realizar Ordet - essa é a minha curiosidade.

Jesús Cortés disse...

Seguro que renegaría porque hasta de "La passion..." lo hizo. Yo no tengo problemas con esos problemas, valga la redundancia, de conciencia o enfoque, mientras las películas sean buenas, de Dreyer, Godard u otros. Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. Y además a mí me gusta más "La passion..." (aunque me resulte cargante, es un film que aprecio) que "Die..." (no que otros mudos) y mucho más "Ordet" que "La passion".
Tal vez Dreyer tuvo que la necesidad de sentirse conscientemente autor para darse cuenta al cabo de los años que había llegado más lejos con "Du skal ære din hustru" que con lo que los propios críticos decían de "La passion..."

bruno andrade disse...

Não sei se uma mudança de consciência; vejo mais como se essa orientação posterior da obra de Dreyer acabasse se fundindo na perspectiva aberta a partir desta primeira orientação. À altura de Ordet é como se houvesse uma dialética intrínseca à beleza do filme; a peça do Kaj Munk potencializada pela "personalidade" de Dreyer tanto quanto este por ela.

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